¿Cómo mejorar la salud de tus articulaciones y tu movilidad?

21 Jul 2021

¿De qué depende la salud de mis articulaciones y mi movilidad?

El movimiento como pilar de una vida saludable. Nacimos para movernos.

 

El cuerpo humano en situación de buena salud combina de una forma armónica las diferentes funciones fisiológicas de los órganos y sistemas para un objetivo común: la manifestación de la vida y la prosecución de la especie humana. 

 

Históricamente, entre las múltiples funciones del cuerpo humano, se definen como vitales las de nutrición, de relación y de reproducción: son necesarias para vivir y sin ellas no habría vida. En cambio, la locomoción, el movimiento humano, se señala en los libros de fisiología humana dentro de la categoría de las funciones no vitales, es decir, las que no son necesarias para que haya vida. Sin embargo, no puedo compartir esta definición en mi función de Médico Especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología en la actualidad: en mi opinión, el movimiento no solo es una función fundamental para el mantenimiento de la vida, sino que es, además, uno de los pilares en la manifestación de una vida sana desde la infancia hasta la vejez.

 

Los grandes actores del movimiento humano son el sistema esquelético, las articulaciones y los músculos estriados. El sistema esquelético cumple distintas e importantes funciones: de sostén del cuerpo contra la gravedad, de soporte para las inserciones musculares, de protección para otros órganos, de creación de glóbulos rojos y de almacenamiento de sales minerales y tejido adiposo. Para poder cumplir con la noble función del movimiento es necesaria la colaboración de dos aliados: las articulaciones y los músculos estriados.

 

Una articulación es como una “bisagra” o “junta” que une dos huesos. Está formada por las extremidades de los huesos recubiertas de cartílago hialino (precioso tejido que permite que dos huesos se toquen y se muevan sin manifestación de dolor), y por una bolsa, que se conoce como cápsula de la articulación que, por un lado, se encarga de mantener el contacto entre las superficies articulares de cartílago y, por otro lado, evita que haya exceso de desplazamiento entre los huesos. Los músculos estriados se insertan, a su vez, en los huesos mediante extremidades llamadas tendones, y actúan como motores que dirigen el movimiento de los huesos en el espacio, moviéndolos mediante un sistema de cuerdas tendinosas.

 

Hay que imaginar finalmente el conjunto de huesos, articulaciones y músculos como una agrupación de instrumentos musicales que funcionan bajo el mando de un fabuloso director de orquesta, el sistema nervioso central, que genera la ideación del movimiento y que ejecuta las órdenes con su batuta, representada por el sistema nervioso periférico, que ordena a los músculos contraerse para así dirigir el movimiento articular y esquelético en una sinfonía orquestal entre todos los elementos implicados.


Factores condicionantes: edad, peso, lesiones previas, actividad física y otros. 

 

1. Edad

El sistema músculo-esquelético llega a su madurez alrededor de los 20 años y presenta su mejor expresión funcional entre los 20 y los 40 años. Podemos afirmar que su envejecimiento empieza de forma disimulada ya alrededor de los 40 años, dado que, simplificando al máximo, ocurren fundamentalmente varias cosas:

  • Pérdida progresiva de la masa ósea, más acentuada en las mujeres durante los años siguientes al cese de la actividad ovárica o menopausia. Este aspecto se refleja en lo que se define fragilidad ósea. 
  • Reducción de la masa magra entre los 35 y 70 años, hecho relacionado básicamente con la pérdida de masa muscular por disminución del número y del tamaño de las fibras musculares. Este proceso se define con el nombre de sarcopenia, y se asocia a una pérdida de fuerza y actividad funcional en el tiempo.
  • Las articulaciones en general, y más específicamente las consideradas “de carga” (columna lumbar, cadera, rodillas y tobillos) empiezan a perder cartílago, sea por la tendencia a la disminución del grosor del cartílago, o bien por la pérdida de calidad de sus componentes, coexistiendo con una disminución de la producción de líquido de lubricación articular. Estos fenómenos de desgaste derivan al proceso degenerativo de las articulaciones comúnmente llamado artrosis.
  • Las articulaciones pierden flexibilidad al ponerse más rígidas debido a cambios en la constitución de los tejidos conjuntivos y a la disminución de la actividad y de movimiento asociada a una vida más sedentaria, instaurándose un círculo vicioso de rigidez - disminución de la movilidad articular - rigidez

 

Con el paso del tiempo, el movimiento y la deambulación suelen ser en general más lentos y limitados, mientras que la postura cambia hacia un encorvamiento de columna hacia adelante, una tendencia a la flexión de caderas y rodillas, hombros más estrechos, y en general con una pérdida de altura de aproximadamente 1 centímetro cada 10 años a partir de los 40 años. Así que el tiempo es el primer factor de fondo que incide en la homeostasis y en el envejecimiento de los órganos y sistemas involucrados en la función del movimiento del cuerpo humano.

 

2. Peso

El peso corporal es un factor determinante en el mantenimiento de un sistema músculo-esquelético sano, y en línea general, de una vida sana. El aumento de peso incide en dos aspectos a nivel músculo-esquelético:

  • El primero, y más intuitivo, es el de la solicitación mecánica. Se calcula que cada kilo de sobrepeso se multiplica aproximadamente por 5 en cada cadera y por 7 en cada rodilla. El aumento de peso es un factor de empeoramiento de la cascada asociada al paso de la edad descrita anteriormente.
  • El segundo, y más complejo de describir, es el factor biológico: el sobrepeso, la obesidad y la sarcopenia asociada a un aumento en nivel de masa grasa corporal influyen negativamente a nivel de las articulaciones porque se instaura un estado inflamatorio sistémico con aumento de mediadores de la inflamación articular. Esta inflamación conlleva un aumento del proceso de degeneración del cartílago articular y un aumento de la presencia de dolencias y tumefacciones o hinchazones articulares a las que se asociarán conductas de tipo sedentario con el objetivo de calmar el dolor, recayendo así en el círculo vicioso de rigidez - disminución del movimiento.

 

3. Lesiones previas

Toda lesión previamente existente en nuestros antecedentes influirá en el buen desarrollo y mantenimiento del sistema músculo-esquelético. Una lesión del cartílago de una articulación mayor puede influir negativamente en el desarrollo de una actividad de movimiento global, produciendo rigideces o disminuciones de movilidad por mecanismos de compensación física que pueden suponer incluso un mayor riesgo de lesiones deportivas. Es recomendable que, en presencia de antecedentes de lesiones, se proceda a una consulta con el médico especialista con el fin de obtener asesoramiento. Cada caso debe de ser valorado de forma personalizada dado que cada afección del sistema músculo-esquelético puede presentar peculiaridades distintas a la hora de plantear un programa de ejercicio y mantenimiento físico.

 

4. Actividad física

Por todo lo explicado anteriormente, es evidente que el mantenimiento de la actividad física en el tiempo y especialmente a partir de los 50 años, ayuda a conservar el patrimonio muscular y óseo en el tiempo y, por lo menos, a reducir el proceso natural de degeneración del sistema músculo-esquelético. Se estima que la cantidad de ejercicio recomendada para este objetivo es de 120-150 minutos a la semana. Por otro lado, una vida sedentaria asociada a un estilo de vida y una alimentación no equilibrada se relacionará con un desgaste acelerado del sistema y un aumento en la incidencia relativa de problemas asociados a dicho desgaste.

 

¿Qué consejos e intervenciones facilito a mis pacientes con frecuencia?

Recibo con frecuencia consultas de pacientes adultos de edades comprendidas entre los 40 y 65 años, activos, sin otras patologías limitantes, ya sensibilizados sobre la necesidad de mantener una actividad de mantenimiento físico. Acuden principalmente a mi consulta por traumatismos y por dolencias de corta o larga duración que les impiden relativa o totalmente practicar las actividades a las que son aficionados. Este es un grupo de amplia variabilidad de diagnósticos, siendo la mayoría de las veces problemas de tendinopatía degenerativa (especialmente en la zona de la cadera), asociados a relativa sarcopenia y falta de adecuado entreno y, más frecuentemente, problemas de artrosis de caderas o rodillas en varios grados de afectación. Los tratamientos varían entre los de tipo conservadores con rehabilitación funcional, hasta reconstrucciones tendinosas, tratamientos de visco-suplementación intraarticular u otras intervenciones en casos de artrosis refractaria a tratamiento conservador.

La recomendación para estos pacientes es mantener la práctica del deporte habitual en cuanto se haya solucionado el problema músculo-esquelético, mantener siempre una actividad física de por lo menos 30 minutos al día, seguir y mantener una alimentación equilibrada y suplementar la dieta con complementos enfocados al mantenimiento de la masa muscular y de la elasticidad de las articulaciones, y a la protección del cartílago articular.

 

Dr. Belotti

Dr. Vittorio Belotti.
Cirujano Ortopédico y Traumatólogo 
Especialista en Cirugía de Cadera

ICATME - Institut Catalá de Traumatologia i Medicina de l´Esport

 

meritene-mobilis      Movilidad y articulaciones

La información y el material contenido en este blog tiene propósitos meramente informativos y no están destinados a servir de consejo, orientación, diagnóstico o tratamiento médico, ni puede utilizarse como sustituto de la consulta a un médico cualificado o un profesional de la salud. El artículo de este blog es una opinión personal de su autor, no condicionada por Nestle Health Science en ningún momento.


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